En Atahona y Villa Chicligasta la situación comenzó a estabilizarse con el correr de los días, luego de las crecidas de los ríos. Los comisionados comunales coincidieron en que el drenaje funcionó mejor que en otras oportunidades, aunque advirtieron que persisten problemas estructurales y pérdidas productivas, mientras se esperan para estos días más lluvias anunciadas por el Servicio Meteorológico Nacional.

El ministro de Obras Públicas, Marcelo Nazur, analizó el impacto de las inundaciones en la provincia. “Lamentablemente las lluvias fueron muy persistentes. Saturaron suelos y se generaron caudales importantes. Contra la naturaleza es complicado y el cambio climático está instalado”, sostuvo.

Ruta 321 en Lules

Tras el temporal que sacudió la zona de la Quebrada de Lules, el funcionario detalló que trabajan en la ruta 321 con las maquinarias necesarias.

“Fue afectado el terraplén en casi 250 metros y hay un volumen de áridos importante que hay que mover. Calculamos que en dos meses y medio podríamos estar restituyendo esos metros de terraplén para asfaltar”, anunció.

Atahona

El comisionado Nicolás Racedo aseguró que el panorama hoy es más tranquilo. “La situación está controlada. Las 17 personas evacuadas, que se alojaron en la escuela, volvieron a sus casas”, dijo. Explicó que en la mayoría de las viviendas el agua ingresó entre 20 y 30 centímetros, lo que permitió a muchas familias permanecer en sus casas. “El golpe de agua llegó el lunes por la tarde-noche y ya el martes el nivel comenzó a estabilizarse. El miércoles empezó a drenar y prácticamente el agua se retiró por completo”, señaló.

Racedo remarcó que el descenso más rápido del agua tuvo relación con trabajos previos. “La semana anterior al desborde del río, tuvimos un primer anegamiento y eso hizo que pusiéramos las máquinas a trabajar para ensanchar los dispositivos de drenaje”, explicó.

Aclaró que Atahona es una zona históricamente afectada por inundaciones, pero que esas tareas permitieron una evacuación más eficiente.

Las pérdidas

Según detalló el comisionado, el agua que ingresa al pueblo proviene de la zona de Los Valenzuela. “Cuando desborda el Gastona, el agua viene de los Valenzuela, pasa por los campos, las calles y las casas”, afirmó. El impacto no se limita a las viviendas. “No solo perjudica a los hogares, sino también a las producciones. Yo también soy productor agrícola y todos hemos perdido sembrados que quedaron anegados”, agregó.

Las pérdidas se concentraron en pasturas y cultivos, además de daños en ciertos sectores urbanos. “Hubo vecinos que tuvieron pérdidas de mobiliario en las zonas más bajas, donde el agua llegó hasta 80 centímetros”, sostuvo. Aunque aclaró que no se trató de un daño material generalizado, destacó el impacto emocional. “Fue muy duro ver agua en las casas y la incertidumbre de no saber hasta dónde iba a llegar”, expresó.

Prevención y obras

Racedo describió un trabajo intenso antes del avance hídrico. “Cuando sabíamos que el agua iba a llegar comenzamos un trabajo preventivo casa por casa”, dijo, y añadió que levantaron pertenencias y colocaron defensas con bolsas de arena. “Es un proceso que llevó entre 24 y 48 horas sin dormir”, afirmó.

Sobre la infraestructura vial existente, indicó que la ruta nacional 157 y las vías del ferrocarril actúan como retenes. “Son dos diques de contención”, explicó, y contó que presentó un expediente entre 2007 y 2015 a la Nación para pedir un nuevo alcantarillado acorde y la respuesta no fue la esperada: “Me respondieron que las alcantarillas existentes respondían a la topografía del lugar”.

“Hicimos muchos trabajos, por lo que si vuelve a llover, el sistema de drenaje está preparado”, anunció.

Villa Chicligasta

En Villa Chicligasta, el comisionado Emilio González confirmó una mejora sostenida. “Gracias a Dios la situación mejoró bastante. Aunque todavía las familias evacuadas no pudieron regresar a sus hogares”, afirmó y dijo que ya no hay agua dentro de las casas, aunque persisten sectores bajos con drenaje lento.

González explicó que continúa la asistencia. “Se sigue trabajando con asistencia alimentaria y agua”, dijo, y señaló que se coordinan tareas de fumigación junto al Ministerio de Salud y Defensa Civil una vez que el agua baje completamente. También informó que las máquinas comenzaron a trabajar en el arreglo de caminos y que el acceso al pueblo es posible, con un tramo cercano a la ruta que aún presenta acumulación leve de agua.

Sobre los momentos más críticos, recordó que el avance fue repentino. “El agua subió muy rápido, de golpe”, expresó, y precisó que en algunos sectores la anegación superó el metro y medio de altura. También confirmó que hubo cortes preventivos de energía eléctrica y que el servicio ya fue restituido.